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Si nunca has trabajado la arcilla o quieres retomar el torno, aquí encuentras el punto de partida: cómo funcionan nuestros talleres de iniciación, qué materiales necesitas y qué piezas podrás llevarte a casa tras la primera sesión.
No hace falta haber tocado el barro antes. Las sesiones de iniciación están pensadas para quienes empiezan desde cero: te enseñamos a centrar la arcilla en el torno, a modelar piezas sencillas y a entender los tiempos de secado. El ritmo es tranquilo y cada participante trabaja a su propio paso.
Depende del número de piezas y de la complejidad del esmaltado. Una vajilla para seis comensales suele llevar entre cuatro y seis semanas, porque cada pieza pasa por dos cocciones y un control individual. Si tienes una fecha límite, conviene hablar del encargo con al menos dos meses de antelación.
Trabajamos con esmaltes de baja temperatura a base de minerales y óxidos que dan tonos tierra, terracota y crema. No usamos productos que alteren la textura de la arcilla ni barnices industriales de acabado plástico. Cada hornada se prueba antes para asegurar que el color y la superficie sean los que buscamos.
Sí, es una de las opciones más habituales en el estudio. Puedes pedir una taza, un cuenco o un pequeño objeto decorativo con el esmalte y la forma que prefieras. Si quieres grabar una fecha o una inicial, lo hacemos a mano antes de la segunda cocción. El plazo suele ser de dos a tres semanas.
La sesión incluye la arcilla, el uso del torno y las herramientas del estudio, el esmaltado de las piezas que crees y la cocción final. Al terminar el curso te llevas las piezas listas para usar. No hace falta traer nada, solo ropa cómoda que no te importe manchar.
Toda la cerámica que sale del horno es apta para uso alimentario y resiste el lavavajillas si el esmaltado está bien aplicado. En el taller revisamos cada pieza para descartar grietas o zonas porosas. Si tienes dudas con una pieza concreta, escríbenos y te confirmamos cómo cuidarla.
Si tu duda no está aquí, escríbenos a info@ancladefe.com o consulta la página de contacto para hablar directamente con el equipo del taller.
Antes de reservar una plaza o encargar una pieza, conviene aclarar algunos puntos sobre plazos, materiales y alcance de cada servicio. Así evitamos malentendidos y cada pieza llega donde debe.
Una pieza personalizada es aquella que se diseña desde el boceto para un cliente concreto: forma, esmalte y medidas se adaptan a su uso y a su espacio. No incluye la reproducción exacta de una pieza existente del catálogo, aunque sí podemos inspirarnos en ella para crear una versión propia.
Cada pieza pasa por un secado lento, una primera cocción, el esmaltado y una segunda cocción. Ese proceso no se puede acelerar sin comprometer la textura. Por eso los encargos personalizados necesitan un mínimo de tres semanas desde la aprobación del boceto hasta la recogida en el obrador.
Al trabajar a mano, el grosor del borde, la caída del esmalte o el tono exacto pueden variar ligeramente entre piezas de una misma serie. Esa diferencia no es un defecto: forma parte del carácter artesanal. Si necesitas varias piezas idénticas para un evento, lo indicamos antes de empezar y ajustamos el diseño para minimizar las variaciones.
Trabajamos con arcillas de gres y esmaltes de baja temperatura que respetan los tonos tierra y las superficies mates. Las piezas son aptas para uso alimentario, pero no recomendamos meterlas en el horno doméstico ni exponerlas a cambios bruscos de temperatura. El lavado a mano prolonga la vida del esmalte.
Los talleres de iniciación incluyen el material, el uso del torno y la primera cocción de una pieza sencilla. No incluyen el esmaltado en la misma sesión: las piezas se esmaltan en una fecha posterior y se pueden recoger en el estudio o enviarse por correo. La plaza se reserva con antelación y no es reembolsable si se cancela con menos de 48 horas.
Para vajillas de bodas, celebraciones o detalles corporativos, trabajamos con un pedido mínimo de diez piezas y un calendario acordado por escrito. El diseño se aprueba antes de iniciar la producción y los cambios sobre la marcha solo son posibles si no retrasan la entrega. En esos casos, el presupuesto se cierra antes de la primera cocción.