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Del amasado de la arcilla al control final de cada pieza: te contamos las fases del proceso, los tiempos que manejamos y qué puedes esperar cuando encargas una vajilla o te apuntas a un taller.
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Una pieza personalizada parte de una conversación previa sobre uso, medidas y acabado. No es una réplica exacta de un modelo de catálogo: adaptamos forma, esmalte y detalles al contexto donde vivirá la pieza. Si buscas una copia literal de una fotografía, conviene aclararlo antes de empezar.
Trabajamos con esmaltes de baja temperatura y arcillas que responden bien al torno y al modelado manual. Eso significa que algunos colores o texturas muy específicas pueden no ser viables en ciertas piezas. En la primera consulta indicamos qué es realista y qué alternativa proponemos.
Cada pieza pasa por modelado, secado lento, primera cocción, esmaltado y segunda cocción. El proceso completo suele llevar entre tres y cinco semanas según el tamaño y la humedad ambiente. No aceleramos el secado con hornos auxiliares porque eso compromete la estabilidad de la arcilla.
Al ser piezas hechas a mano, cada unidad presenta pequeñas diferencias de tono, grosor y textura. Esto no es un defecto: es la huella del proceso artesanal. Si necesitas varias piezas idénticas para una mesa de invitados, lo indicamos y ajustamos la producción para que las diferencias sean mínimas.
Nuestras vajillas y objetos decorativos están pensados para uso doméstico habitual, pero no todos soportan el lavavajillas o el microondas. En la entrega incluimos una nota con las recomendaciones de cuidado según el tipo de esmalte aplicado. Ante la duda, mejor lavado a mano.
Si necesitas la vajilla para una boda o celebración con fecha fija, confirma el pedido con al menos ocho semanas de antelación. Así podemos planificar las cocciones y dejar un margen de seguridad por si alguna pieza no sale bien del horno y hay que repetirla.
Estas precisiones buscan que el encargo sea claro desde el inicio: qué incluimos, qué no podemos garantizar y cómo trabajamos para que cada pieza llegue en buen estado y con el acabado esperado.
Proceso de trabajo
Definimos la forma, el tamaño y el esmalte de cada pieza. En los encargos personalizados, ajustamos las medidas y los acabados según tus indicaciones.
Damos forma a la arcilla en el torno o mediante modelado manual. Cada pieza se trabaja individualmente para conservar texturas orgánicas y ligeras irregularidades.
Las piezas reposan hasta perder la humedad y reciben una primera cocción a 950 °C. Este paso fija la estructura y prepara la superficie para el esmaltado.
Aplicamos esmaltes naturales de baja temperatura y horneamos a 1050 °C. El resultado son tonos tierra, terracota y crema con acabados mates o satinados.
Inspeccionamos cada pieza para detectar grietas o imperfecciones. Si el resultado no cumple nuestros estándares, la pieza se descarta y se repite el proceso.
El tiempo total varía entre 4 y 6 semanas según el volumen del pedido. Trabajamos con colecciones limitadas y no aceptamos encargos urgentes para garantizar la calidad.